domingo 8 de enero de 2012

30 de diciembre de 2011
Del zombi considerado como una de las bellas artes. Introducción. Segunda y última parte.
Es Vicente Quirarte, ese fundamental de nuestra república de las letras, quien decide rendir homenaje al maestro inglés en esa joya titulada Del monstruo considerado como una de las bellas artes. Publicado en el 2005, el libro es una compilación de textos previos (cinco ensayos y un guión teatral) que, leídos desde la unidad, defienden una tesis: el romanticismo es una fuerza que, para bien o para mal, aún no termina, y cuya principal creación es el monstruo, considerado arquetipo y símbolo desde entonces.
Es a partir de esta época, y gracias al prestigio de las creaciones, sobre todo de Shelley, Polidori, Stoker o Stevenson, que el monstruo adquiere un prestigio inusitado. En gran parte, esto ocurre por las características que sus creadores le imponen a sus criaturas. El monstruo deja de ser un ente que sólo aspira a provocar miedo: gracias al romanticismo, el monstruo pasa a ser el reflejo de nuestros deseos más ocultos. Gracias al monstruo, reconocemos nuestra adolescencia y aspiramos a alcanzar el absoluto sólo a través del otro.

martes 15 de noviembre de 2011

10 de noviembre de 2011
Del zombi considerado como una de las bellas artes. Introducción. Primera parte.
A Merari por el espacio. A ti por leer.
Entre 1827 y 1854 un inglés consumidor de opio escribió los ensayos que hoy podemos leer compilados bajo el título Del asesinato considerado como una de las bellas artes. Thomas De Quincey, autor del volumen en cuestión, ya era, para 1827, un escritor de altos vuelos, quien debutó en 1822 con su célebre crónica de una adicción: la suya al opio, rotulada como las Confesiones de un inglés comedor de opio.
Si bien De Quincey ya era un escritor respetado, y se trataba de un intelectual exquisito, amigo, entre otros, del gran Samuel Taylor Coleridge, la mayoría de sus trabajos se publicaban para la revista en la que estuviera trabajando en ese momento. Del asesinato... aparecido en las páginas del Blackwood Magazine y en el libro Selections Grave and Gay, from the Writings, Published and Unpublished, es un texto que se lee y se respira en cuatro alientos. Los dos primeros corresponden a la publicación de 1827 y se trata, en apariencia, de autores diferentes: la introducción de un redactor anónimo que pretende desenmascarar a la Sociedad de Entendidos en Materia de Asesinatos, y una conferencia dictada por uno de los miembros de dicho club, cuyo autor hace una apología del asesinato considerado como una de las bellas artes. Los dos momentos posteriores, publicados a doce y veintisiete años de distancia respecto a la primera parte, son una explicación del supuesto autor de la citada conferencia sobre las verdaderas intenciones del club, malinterpretadas por los lectores, así como una defensa a su vapuleada imagen, en el Blackwood Magazine de 1839 y, en segundo lugar, una descripción de los crímenes que motivaron el texto primigenio, en el Selections... de 1854.


martes 25 de octubre de 2011

25 de octubre de 2011
Inspiración y transpiración...
Para defender la creación del hijo seco y avellanado que fue el Caballero de la triste figura, Cervantes escribe en su prólogo al Quijote de 1605 que "El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento." El Quijote, obra máxima de la literatura de todos los tiempos, fue engendrado en una celda en 1597 (y no redactado en el cuaderno del autor, como afirmé una memorable noche de alcohol y maratón), carente de todo aquello que hoy podríamos llamar el ambiente propicio para la inspiración.
Si creemos que el Quijote es un paradigma de las grandes ideas que vinieron a posteriori, debemos poner atención a la defensa líneas arriba referida. Cervantes, quien sin duda debe ser leído más allá de la alegoría, hace un correcto uso de la palabra parto para referirse al acto de dar a luz cualquier obra. Hoy poco creemos en el llamado de las musas, pero imaginarlas en el acto de parir y en todas sus implicaciones, bien nos puede dar una idea de la ruptura cervantina que parte de la tradición.
Una expresión que se fue convirtiendo poco a poco en sintagma fijo es la que dice que el trabajo literario requiere de un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración. La frase, original de Thomas Alba Edison ("El genio es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración"), se vuelve, sin querer, una afirmación del principio que venimos comentando, ya que si bien Cervantes nos habla de las musas, también nos hace imaginarlas en labor de parto, con todas sus implicaciones: transpiración, inspiración, sangre, sufrimiento y dicha, se nos revelan entonces como indispensables para el ejercicio de la escritura.

jueves 13 de octubre de 2011

13 de octubre de 2011
La regla de oro
Un escritor aprende que una autobiografía debe terminar en puntos suspensivos. La vida se le va en ello de no seguir la regla de oro...
13 de octubre de 2011
En casa de reyes...
A diario camino por casas de reyes. Por sus pasillos veo altos muros, bellas flores y custodios que vigilan todo. Hoy llueve en casa de los reyes; también en la mía. Y mientras el cielo llora lágrimas de otoño, mi alma se alegra al saber que las palomas prefieren mi hogar como refugio...

viernes 30 de septiembre de 2011

30 de septiembre de 2011
¿Dónde habitan los monstruos?
"Había unos edificios. Eran unos edificios muy altos. Y podían caminar. Luego había unos vampiros. Y uno de los vampiros mordió al edificio más alto y se le quebraron los colmillos. Luego se le cayeron todos los demás dientes. Entonces empezó a llorar. Y entonces los otros vampiros dijeron: ¿Por qué estás llorando? ¿Esos no son tus dientes de leche? Y él dijo: No. Esos son mis dientes de adulto.
Y los vampiros supieron que él no podría seguir siendo un vampiro. Así que lo dejaron...
Fin"

viernes 16 de septiembre de 2011

16 de septiembre de 2011
Borges
Sólo él pudo haberlo imaginado. Un punto del espacio donde puedes ver todos los puntos, decía, con ese lenguaje que no por sencillo dejaba de ser eficaz. La tragedia de Borges, el drama de su vida, fue encontrar un Aleph cuando él ya estaba ciego.

miércoles 31 de agosto de 2011

02 de septiembre de 2011
Calor de hogar
Para enfrentar sus soledades, dos ancianas hacen de un cuarto de vecindad el refugio que requieren sus años y sus perros. Como todo refugio, requiere de sustento, y cuando una sale de casa a buscarlo, la otra, en compañía de un ejercito de canes, se encarga de preparar un calor de hogar que, con poco, alcance para muchos.
En el proceso, unos cuantos ladridos se imponen a las ondas de la radio; la intermitencia del vapor de las ollas hace de la cocina una pequeña estación de trenes, mientras la voz aguda de la señora de la casa clama a sus mascotas que se callen.
Llaman a la puerta: una reacción en cadena dispara los ladridos de la canina compañía, y éstos el falso soprano de la señora de la casa, quien exige a gritos un silencio que no llega. De nuevo la puerta. Un perro más osado se acerca y ladra con más furia. Retrocede hasta las piernas de su ama, que cuchillo en mano se dirige hacia la entrada. Una vez más, la puerta. La osadía se vuelve miedo, y el asustado can lanza una mordida que se clava en el tobillo de la dueña. El brillo del acero se extingue entre los músculos del animal mientras una voz arrepentida lamenta la muerte que estamos narrando en tiempo real.
Dejan de llamar, pero los animales aún ladran, pues intuyen lo que pasó: aullan y olisquean la sangre de su compañero caído en batalla, mientras la asesina huye hasta su cuarto. De nuevo los ladridos, que son de pronto callados por un disparo. Un segundo de silencio. La bala humeante, dos cuerpos en el suelo y la sangre que de ellos brota perderán calor conforme pase el día. La comida, a fuego lento, esperará en la estufa, y los perros seguirán ladrando, al menos hasta que la otra anciana llegue a casa, saboreando ya el calor de hogar...

martes 9 de agosto de 2011

09 de agosto de 2011
El paraíso perdido
Renunciaría a todo por ti, dijo el ángel. Cuando Dios escuchó estas palabras cortó de tajo las alas y le quitó la aureola. El hombre vio la sangre en la espalda de la mujer que perdió el brillo y también él renunció a ella, pues ya no tenía el encanto que lo cautivaba...

domingo 7 de agosto de 2011

07 de agosto de 2011
La chica de mis sueños
Te voy construyendo a fragmentos. En en el perchero encuentro tu sombrero; en el oleaje de las sábanas un arete y el anillo de plata; unos cabellos en mi almohada y tus caricias en mi piel. En el piso tus zapatos me hacen seguir y adivinar tus pasos. Voy de nuevo a la cama, esperando encontrar tu anatomía.
Despierto: vestigios de maquillaje en las almohadas. Poco a poco, a fragmentos, te voy sacando de entre mis sueños...

miércoles 13 de julio de 2011

13 de julio de 2011
Génesis. Versículo perdido o el hombre de arena
Antes del séptimo día, Yahvé tomo un puñado de arena, decidido a terminar la creación de todo ser vivo. A su imagen y semejanza creo al hombre, y al insuflarle la vida, deshizo a su creación...

lunes 13 de junio de 2011

13 de junio de 2011
Haiku zombie
Un cerebro
en la blanca nieve
chupas
21 de enero de 2011

martes 7 de junio de 2011

07 de junio de 2011
Funes desmemoriado...
Un hombre vive. Recuerda muchos momentos de su vida, pero no los más importantes. Nace, se reproduce y muere. Y entonces, todo es olvido...

lunes 6 de junio de 2011

06 de junio de 2011
Te llames como te llames
Te voy a cambiar el nombre... porque no pienso modificar el tatuaje de mi ex.

jueves 2 de junio de 2011

02 de junio de 2011
Después de la tormenta
Vuelve la mirada y dime ¿qué ves?
Eres el boxeador entrenando en la playa,
lanzando ganchos de izquierda al aire...
"El boxeador" E. Búnbury
El huracán pasa. Poco a poco la gente abandona sus refugios y da la espalda a la devastación. El boxeador hace lo mismo con la gente y los despojos. Frente a las costas, aún se debate en una pelea perdida de antemano; lanzando ganchos de izquierda, se rehusa a aceptar que la fuerza de la naturaleza puede más que él...