domingo, 9 de mayo de 2010

07 de mayo de 2010
In memoriam...
Poco a poco la imagen va cediendo al paso del tiempo. La memoria es una débil aliada cuando se trata de fijar los recuerdos en la mente: idealizamos el momento, elegimos qué guardar y qué olvidar. La memoria es más bien la narración de nuestra historia...
***
De tu funeral recuerdo una puerta cerrándose tras de ti. Ahí se fue una parte de mí, de ti y de tu familia. Quedamos nosotros, quienes de entre tus cenizas tendremos que armar nuestros recuerdos. Los míos, si bien no son tan dolorosos, tampoco son tan gratos.
Incluyen el mal sabor de boca que dejan los hijos de puta que rechazan un abrazo, un gesto de cariño; de aquellos que no sienten compasión por un dolor compartido. De aquellos que en nombre de tu amor y tu memoria alzan la bandera de la hipocresía: hambrientos de un protagonismo fuera de lugar, levantando los pulgares para brindar la clemencia que cual césares se sienten autorizados a brindar, enviando al matadero a quienes no son favoritos de esa élite que ellos representan.
Queda el dolor en el pecho, pero queda también la calma de quienes aprovechamos tus últimos momentos de vida. Queda tu mano alrededor de la mía, extensión de tu cuerpo hecho uno con la cama donde de seguro falleciste. La despedida silenciosa, el tejido invisible de nuestras miradas. Un suspiro eterno, el llamado a quienes no pudiste ver y mucho menos nombrar, porque en ello se te iba la vida... Esa era la sensación de tu mano entre las mías.

2 comentarios:

Sandra dijo...

mejor paso sin comentar..
cuentas algo tan personal que me sentiría una intrusa..

pero te leo.

saludos

Juan Carlos Gutiérrez Mercado dijo...

Al contrario... Se agradece la visita :)