jueves, 30 de noviembre de 2006

18 de noviembre de 2006
La psicología de la rebaja (según San Xoconostle)
¡Nuevamente fui víctima de las ofertas! Es por eso que he decidido compartir con ustedes este fragmento de una novela que me gusta mucho (por eso y porque no se me ocurre nada para escribir).Los dejo, por hoy... By the way… lean el libro.
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La psicología de la rebaja es sencilla. Si te ofrecen un bien, digamos, unos jeans a dos terceras partes de su valor, lo aceptas con gusto. O por lo menos te pones a pensar. A pensar en serio. Te están diciendo que, lo necesites o no, es una oportunidad. Es un bien completo, un bien entero, una unidad. No te están vendiendo pedazos, aunque podrían hacerlo. Te están diciendo que si te ofrecieran un pastel de diez rebanadas (generosas) con un 30% de descuento, podrían dártelo con sólo siete (vaya, ésa es una simple cuestión matemática), pero no, la buena voluntad del judío dueño del establecimiento ha decidido que te dará las diez rebanadas al precio de siete. Ahora bien, ¿necesitas realmente esas putas siete rebanadas? La respuesta obvia es un rotundo no, pero la más justa sería que sólo en tres de cada diez ocasiones, únicamente en un 30% de las veces que vas a un mol y te topas con un producto en descuento lo necesitas. Eso sólo incrementa tu hambre por poseerlo: piensas que estás en la zona del 30%, en una de esas tres de cada diez chances en las que puedes llevarte un producto que te costará sólo el 70% de su valor.
[Tomado de Ruy Xoconostle. Pixie en los suburbios. México, Joaquín Mortiz, 2001. Págs. 25-26.]
19 de noviembre de 2006
Corrido de luto
Lo que rifa es ser narco, jefecita. Cuando sea más grandecito va a ver que d’esto vamos a vivir muy bien. Ya le toco suerte. Traigo estos 500 pesitos de ganancia de tantita mota que vendí. La ley ni cuenta se dio. Es que me ven muy chiquito y por eso no me hacen nada. Es como al principio que me dio miedo y que luego luego de un ratito se me pasó... ¿Se imagina que de grandes téngamos mucho dinero para venir a ayudar al barrio, mamacita? ¿Se imagina? El respeto que nos van a tener. Ahorita ni se fijan en nosotros porque somos los más jodidos de por aquí, pero al rato... ¡Cuando nos vean en la troca, amá! Así como dice la canción. O también como pasa en el pueblito de junto. Uno de los de ahí se fue a mercar mota y pa’ pronto regresó en su camionetota con juguetes pa’ todos los niños. Y lo abrazaban y le daban besos. Las señoras de a rápido se iban con este señor y se le ponían muy pegaditas, así como se le ponía uste’ al difunto.
Lo único que me asusta son los que llegaron con un recado para mí. Me dijeron que me cuidara mucho si pensaba seguir en esto. ¿Y si nos vamos para otro lado? Agarramos uno d’esos terrenitos de afuerita del pueblo y nos vamos p’allá. ¿Qué piensa, jefecita, que no me ha dicho nada? ¿Amá? ¿Está bien?...
20 de noviembre de 2006
El gran truco

Me llama la atención que en cartelera se anuncien dos películas que hacen referencia al mundo de los magos. La primera de ellas, en orden de aparición, es El ilusionista, desarrollada, según tengo entendido, en la Viena de principios de siglo XX. Ni duda cabe que esta ciudad fue el caldo de cultivo de todo lo que se vivió a lo largo de la primera mitad de dicha centuria. Simplemente fue la cuna de Freud (padre del psicoanálisis), Hitler (¿padre de la segunda guerra o estandarte de una ideología imperante en la época?), Musil (gran literato, léase el ensayo que escribió Juan García Ponce: La errancia sin fin), Loos (arquitecto), entre muchos otros.
Es Viena, ciudad, para bien o para mal, romántica, llena de nacionalismos absurdos y de ideales modernos, el escenario perfecto para lo que he escuchado de dicha cinta: la oposición entre la fantasía del pasado y el avance hacia un mundo moderno. Se me antoja también el escenario ideal para una película romántica como me lo han hecho saber, y créanme que cuando la vea les hablaré de ella para dar mis críticas (si es que no se me olvida o me da hueva, responde mi espíritu Infrahuevón).
La segunda cinta de este ciclo mágico es El gran truco, filmada por Christopher Nolan y con estelares de Huge Hackman, Cristian Bale, Michael Cane, Scarlett Johanson y David Bowie. La acción se desarrolla en Inglaterra y desde el comienzo se nos presenta una trama detectivesca de suspenso. Es obligación del espectador amarrar los cabos sueltos que van quedando, pero en verdad es una película que vale la pena. A destacar la actuación de Bowie (como siempre) en un papel secundario que le queda excelente y la intriga y competencia que se desarrolla entre los personajes de Hackman y Bale.
Por cierto, cuando salí del cine, acompañado de cierta personita linda que sabe que la quiero mucho, recordé una novela del sabio César López Cuadras. Su título es Cástulo Bojórquez y maneja a la perfección los recursos de las rupturas temporales y la multiplicidad de personajes, similar a lo que ocurre en El gran truco. Y eso es todo, amigos.
23 de noviembre de 2006
La nación chiva

Uno de los pasatiempos aparentemente más intrascendentes en la vida del hombre puede ser observar televisión. Digo en apariencia porque existen personas que viven de dicha actividad y no a la manera de la Chapoy y otros miembros de la galería del horror que la misma industria ha creado para mantenerse vigente. Cuestiones metatelevisivas.
Retomando a la gente que realmente critica a los medios, encontramos, entre otros, a Fátima Fernández Chritlieb, Álvaro Cueva, John B. Thompson, Pierre Bourdieu, Giovanni Sartori y más. Sin tratar de ser émulo de ellos, que llevan años señalando los vicios y virtudes de la caja idiota, he de comentar lo que hoy noté en la voz Wonder de Enrique Garay.
Apuntaba tan insigne comentarista que la nación chiva estaba de fiesta por el resultado obtenido frente al Cruz Azul. Sin embargo, en ese instante, más que preocuparme por la nación chiva, mostré alarma ante la situación de la nación mexicana. Retomando uno de los conceptos del señor Edmond Cros, caí en la cuenta de que los aparatos ideológicos de estado (en este caso la televisión) siguen desviando la atención de cuestiones más importantes como Oaxaca o la (posiblemente violenta) toma de posesión de Felipillo Caderón.
No me extraña que equipos como Chivas o América estén obteniendo sendas victorias en sus duelos de liguilla, pues con esto la gente se mantiene alejada de cuestiones realmente trascendentes para el futuro del país. Digamos que está ocurriendo el fenómeno Cuna de lobos: cerca de la debacle, se instaura un distractor lo suficientemente fuerte como para llamar la atención de la mitad más uno que se vuelven mayoría y chínguense los pocos que sí estaban atentos.
Tampoco me extrañará que los que sigan atentos la recta final del campeonato mexicano de fútbol a través de su televisor, se vean a sí mismos sorprendidos ante una eventual devaluación del peso. Por eso siempre terminamos con el culo viendo al aire...
14 de noviembre de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo VI.- En el cual se insiste que la narrativa rifa sobre la poesía y se crítica el efecto Broncolín con una serie de ejemplos prácticos
Es digno de nuestra admiración notar que ahora los poetas se fabrican en grandes tirajes con las mismas características. Por supuesto que no es bueno generalizar, porque existen las gratas excepciones que confirman que la poesía aún vale la pena. No los menciono porque este espacio no es una pasarela literaria y para que aquellos cuyos nombres no aparezcan en este listado no se sientan ofendidos. Poetas susceptibles.
La intención de este capítulo, de otros anteriores y puede que también de algunos posteriores, aclara tan insigne redactor, es deshacer a la poesía para de esta forma enaltecer a la narrativa por sobre todas las cosas. Recordar en este momento que el Infrahuevón narra antes que pintar, fotografiar, performansear o enumerar, como a manera de burla he hecho todo lo anterior a lo largo de toda esta historia.
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El insigne Broncolín sigue haciendo mella en las nuevas generaciones. Nos invade cual cáncer, contaminando las letras con textos que inician con una abusiva repetición de palabras (igual y no son tantas pero me encanta la hipérbole) como se cita en este ejemplo:
Sólo, sólo, sólo...
Veamos este otro:
Pasos, pasos, pasos...
Pasos sobre la azotea,
Azotea que cubre mis pasiones...
Ad nauseum.
Otro desperfecto de esta triste manera de escribir poesía es la repetición de la misma metáfora malograda durante muchos versos. Esto hace que el poema se parezca a la lista del supermercado o la receta antes citada del dichoso Broncolín y se vuelva tan mundano como mis pelotas. Citaré, al igual que mi amigo Roberto Visantz, a otro miembro de la cofradía repetitiva:
terciopelo de uvas
felina de ojos libremente verdes
fiera de mirada tierna y amenazante
dulce ebria a un lado de la cama
con una botella en la boca
y los ojos de odio de ola retenidos
triste asueto
feliz chiquilla y loca amante
bailarina de tap que nunca cultivó
el movimiento
pero sí la sonrisa y el alma
jugadora de billar de los cielos
toxicómana celestial
suicida de las causas y los ríos
[Marco Antonio Gabriel. Antes de Dormir. Núm. 4. Septiembre, 2005. Pág. 5.]
Las malas figuras son también parte de esta poesía. Me remito al siguiente verso, recordado más que nada por la profundidad que lo inspiró:
Escrito con ese de sabroso...
Y este otro, igualmente digno del Archivo General de la Nación (o sea, la basura):
Llueve, ¡Chispas! Relampaguea ¡Rayos! [Blanca Lucía Batís Torres]
Arreola dijo alguna vez que la poesía perfecta no existe. Haciendo un etílico símil, comentó que en todo caso, la obra perfecta se da en la mente del escritor, pero que una vez hecho el escrito puede alcanzar, cual alcohol de caña, un nivel de 96°. Para nuestra mala suerte tenemos la desventaja de vivir en estos tiempos de poesía adulterada y rebajada que nunca alcanzará el propósito lúdico de jugar con el lenguaje. Por eso estamos como estamos.
15 de noviembre de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo VII.- De la misión de difundir este manifiesto y otros sucesos dignos de ser mencionados
La historia del Infrahuevonismo bien podría semejarse a la de los evangelios. De hecho no distamos mucho de ser una asociación religiosa. Para ser Infrahuevón se requiere de un acto de fe y la suficiente lucidez como para aceptar las condiciones que se exigen vía la buena voluntad de sus asociados.
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Yo platico con Dios. Lo nombro de diferentes maneras que significan lo mismo: Alá, Yahvé, Elohim, Krishna, Etcétera. Su misión de Dios Padre es supervisar que todo salga de acuerdo a su Plan Universal. Roberto Visantz, Dios Hijo, es el Infrahuevón que todos llevamos dentro. Mientras él habla y habla y sigue y sigue y dura más que los demás, sus evangelistas se dedican a transcribir sus enseñanzas intercalando datos que a ellos les parecen pertinentes.
La misión de todo Infrahuevonista es salir a recitar la palabra del señor acompañado únicamente de sus textos. Parafraseando a Marcos, el guerrillero, no el evangelista: Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas: aquel a cuya mano se acerque este manifiesto que lo haga pasar a todos los hombres de esos pueblos...

viernes, 10 de noviembre de 2006

3 de noviembre de 2006
¡Necesitamos tu cariño!
Lector: no se espante. Esto que usted atiende no quiere decir que una de mis múltiples personalidades haya tomado el control sobre la persona que escribe. Al contrario. Estoy más cuerdo y lúcido en estos días que cuando compro estupideces a granel por módicos precios. De lo que hoy quiero hablar, o escribir en todo caso, es sobre los cajeros que piden amor.
Hace no muchas horas caminaba por avenida Juárez, cuando recordé que por ahí queda un Banamex, el cual serviría para ayudarme a realizar mis más bajos propósitos: depositar dinero, acto que probablemente dé para pensar que sigo en mi etapa anal. Como no pienso complacer a los psicoanalistas, en realidad no me disponía a guardar mis ahorros, sino los de la Vaca Rumiante.
Justo al momento de pasar frente a los cajeros automáticos vi que en sus pantallas parpadeaba la leyenda que encabeza la reflexión de este día. Alarmado ante esta situación, decidí correr y abrazar a cada uno de los cajeros, demostrándoles de esta forma lo preocupado que me encontraba por su situación. Para desgracia del último aparato, el guardia que custodiaba la seguridad de las instalaciones me impidió hacerle manifiesto mi cariño, que era lo que más necesitaba dicha máquina.
Tuve que huir del lugar. Era eso o arriesgarme a ser transladado sin escalas al psiquiátrico San Juan de Dios por conducta lasciva con aparatos eléctricos. Ya de regreso sobre mis pasos, me pregunté si el mundo estaba tan falto de amor que hasta las máquinas lo pedían a gritos. Pasé a otros bancos de la zona y nada. Los cajeros funcionaban perfectamente e incluso ofrecían sus servicios con pantallas en donde se leía: “Bienvenido, estamos para servirle”. Quedé sorprendido.
Intrigado, resolví asomarme a otro Banamex para saber si los usuarios trataban mal a los ATM, nombre que suele dárseles a estos aparatejos. No descubrí maltrato alguno, aunque estos seguían firmes en su postura. Me acerqué a uno de ellos y me dijo: “Bienvenido / Welcome”. “Son bilingües” me dije a mí mismo mientras mi tarjeta penetraba la ranura destinada para ello. “Necesitamos tu cariño” dijo la máquina mientras aparecía en su pantalla el logotipo del Teletón exigiéndome dinero. Salí de ahí abrumado, no sin antes tacharla de puta y manipuladora...
4 de noviembre de 2006
Según Derrida, Cortázar deconstruido
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera [...] y entonces jugamos al cíclope... (Cortázar)
Toco tu culo, con un dedo toco el borde de tu culo, voy dibujándolo como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu culo se entreabriera [...] y entonces jugamos al cíclope... (Un amigo de Omar)
Toco tu mula, con un dedo toco el centro de tu mula, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu mula se acostara [...] y entonces jugamos chicha chicha... (Infrahuevones)
Toco tu ojo, con un dedo toco el borde de tu ojo, voy dibujándolo como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu ojo se entreabriera [...] y entonces te sientas sobre leche... (Bataille)
Toco tu rayuela, con un dedo toco el borde de tu rayuela, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu rayuela se entreabriera [...] y entonces jugamos bebeleche... (Cortázar mexicanizado).
Toco tu fe, con un dedo toco el borde de tu fe, voy dibujándola como si saliera del poder de mi mano, como si por primera vez tu fe se entreabriera [...] y entonces jugamos al engaño... (La Santa Madre Iglesia).
Toco tu miedo, con un dedo toco el borde de tu miedo, voy dibujándolo como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu miedo se entreabriera [...] y entonces jugamos al suspenso... (Alfred Hitchcock).
Toco tu dedo, con otro dedo toco el borde de tu Ídem, voy dibujándolo como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu dedo me señalara [...] y entonces jugamos a la creación... (Miguel Ángel, quien para efectos prácticos es Dios).
5 de noviembre de 2006
¡Lo logró!
Dicen por ahí que mi único pecado es ponerle atención a la carrera musical de Julieta Venegas. Como no oigo, no oigo, soy de palo y tengo orejas de pescado, me importa un vil rábano. Ayer fui a verla al Teatro Diana y disfruté lo que a mi parecer es el mejor concierto que ha dado en Guadalajara.
Y es que sin contar las presentaciones que ha tenido en conciertos organizados por estaciones radiofónicas, y los de la gira de su primer disco, he asistido a cada uno de los conciertos que ha dado en la ciudad. Como bono, puedo decir que la vi en el Vive Latino 2000.
Su set se basó más que nada en el nuevo disco que venía a presentar: Limón y sal. También recurrió mucho al trabajo por el cual muchos la consideran una vendida (aunque ella sigue exigiendo su dinero, como afirmó en una entrevista que dio a La mosca) y que a pesar de todo me parece uno de los discos fundamentales del pop mexicano. es un disco que recorre desde las norteñas hasta el funk, y si muchos lo tachan de fresa es porque en realidad no lo han escuchado.
Era claro que iba a dejar algunas canciones de sus primeros discos de lado, y a pesar de interpretar los clásicos “De mis pasos” o “Sería feliz”, brilló por su ausencia “Cómo sé”, canción que escucho mientras escribo esta humilde opinión. Otra que la audiencia pedía a gritos fue “El listón de tu pelo”, ausencia que compensó con dos temas que no eran tan comunes en sus conciertos y que demuestran que la Venegas se preocupa por la situación actual del mundo y de México. Me refiero a la musicalización del poema de Neruda “A callarse” y a “La jaula de oro” de Los tigres del norte, canciones que fueron acompañadas por sendos comentarios que planeaban hacer conciencia en un público que prefirió pedir canciones que escucharla.
Sin embargo, el mayor logro de Julieta fue poner de pie a un escenario (¡lleno!) que suele ser un tanto apático con los cantantes que presenta. Bebel Gilberto o Cerati, por ejemplo, sufrieron para levantar de sus asientos a sus seguidores, a pesar de los constantes esfuerzos que hicieron.
P. D. Julieta: sé que muy difícilmente leerás esta petición, pero para la próxima no olvides estos fundamentales tuyos: “Cómo sé”, “Hoy no quiero”, “El listón de tu pelo” y “El triste”. Y si puedes cumplir con mi capricho de escuchar “Sueño de sombras” seguro así, sería feliz...
7 de noviembre de 2006
Canciones (cursis) para los amores (casi) imposibles
“Por un malnacido” (Enrique Búnbury) Lo que tengas que hacer yo te espero, que mi amor hacia ti sigue entero, y cuando quieras aquí seguiré...
“Voces de tango” (Mauricio Aznar) Temo que al oscurecer vuelva a recordar que sin ti esperar es matar el fuego que por ti tengo en mi pecho...
“Agua” (Pau Donés) Cómo quieres ser mi amiga si por ti daría la vida, si confundo tu sonrisa por camelo si me miras...
“Si no te tengo a ti” (David Summers) Yo no tengo a nadie sobre quien escribir, nadie que se enfade y nadie con quien discutir. No tengo a nadie con quien intentar sobrevivir, no tengo con quien bailar descalzos por Madrid...
“Voy a perder la cabeza por tu amor” (Manuel Alejandro) Y te quiero y quiero de esta forma loca que te estoy queriendo; yo no soy la roca que golpea las olas soy de carne y hueso...
“Crimen” (Gustavo Cerati) La espera me agotó, no sé nada de vos, dejaste tanto en mí...
“Stand by my woman” (Lenny Kravitz) I’m gonna stand by my woman now. ‘Cause I can’t live my live alone, without a hope…
“Regrésame a Júpiter” (Paco Huidobro) Y es que hace tiempo que no tengo a nadie y en este pueblo se me acaba el aire, mezclando químicos espero que aparezcas tú...
“Responde” (José Fors) Cuando acabado estoy a ella siempre voy y responde...
“A ti” (Joe Dassin/ Delanoe/ Baudlot) Tu y yo que somos dos y somos un millón, somos reproches, somos el perdón, somos la guerra, somos paz, por ti, por mí por los demás...
“Porque yo te amo” (Sandro/ O. Anderle) En ti ha de concluir el drama singular que existe entre los dos tratando simular tan sólo una amistad, mientras en realidad se agita la pasión que envuelve al corazón y que lo obliga a callar. Yo te amo...
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Vaya, que podría seguir así toda la noche, tía, pero venga, que se hace tarde y es mejor descansar un poco ¿Vale?
8 de noviembre de 2006
De enfermedades y despojos
El despojo soy yo. Así se titula uno de los cuentos del tapatío por accidente Eusebio Ruvalcaba. Y sin que eso importe, sigo pensando que el despojo soy yo. A mí ya no me quedó nada. Para algunos soy como un botín de guerra mientras que otros han cimbrado los cimientos del alma misma dejando sólo los escombros de mí...
Estoy triste y decepcionado. Si alguna vez pensé que la vida es una larga cadena de eventos que determinan lo que somos, los eslabones de la mía son los más pesados y los más jodidos de todos. Estoy cansado de cargar con un peso que siento que no merezco, que no pedí, y que no puedo cargar. Y es que soy muy sentimental. Estoy enfermo de romanticismo. Estoy contaminado de literatura del siglo XIX. Estoy harto y cansado. Y también estoy enamorado...
Tal vez por Freud me gustan los amores enfermos, pero eso nunca lo sabré. Tal vez no me alcance el tiempo para descubrir eso y otras cosas. Ya no quiero vivir en sueños para descubrir que todo es pesadilla. También estoy enfermo del barroco. Del desengaño absoluto. Porque escribir es mi sueño y la realidad es que no tengo el tiempo ni la vida para hacerlo. Estoy enfermo de miedo al vacío...
Soy humano y estoy enfermo de pasiones ¿Por qué no me enfermé de ilustración para tener la razón de las cosas? Ya no quiero seguir así. Ya me cansé de amar y no ser correspondido. Me cansé de dar lo mejor de mí y no ser correspondido. Me cansé de ser el segundo lugar, de sacrificar todo. En fin, que me cansé de decir que el despojo soy yo...
9 de noviembre de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo V.- Que trata de retomar el hilo que dejó después de ser víctima de la hueva, y otras increíbles historias relacionadas con la redacción de tan insigne manifiesto
Verbo era al principio. La redacción de la postura crítica y artística de los Infrahuevones empezó como un juego que está a punto de terminar en realidad. Era al principio el verbo, me corrige el bíblico exegeta Pepe Grillo después de comprobar que al principio era el verbo y no la conjunción o el sustantivo. Lo regaño por interrumpir mis labores y él, a manera de disculpa, me recuerda que en este manifiesto todo es cuestión de preferencias.
1.- Prohibido prohibir: Un manifiesto nunca debe decir qué es valido y qué no lo es. Un manifiesto es una invitación a que otros se agreguen a su movimiento. Un manifiesto invita a la crítica y al juego.
2.- Lúdico: En caso de que usted, poeta o novelista, por qué no, ensayista o cuentista y mejor aún, islámico o católico, prefiera seguir el largo y sinuoso camino del Infrahuevonismo, le recordamos que, de preferencia, sus obras deben estar rodeadas de un aura de juego. Juegue con las palabras, con la estructura, con otros textos: tóquelos, manipúlelos, deconstrúyalos. Hágalos suyos si así lo prefiere.
3.- ¿Acidez o ingenuidad? El Infrahuevón ácido prefiere narrar. Aunque sabe que no es el medio donde mejor se desenvuelve, en un abuso de ingenuidad escribirá poesía. Usted preferirá ser ingenuamente ácido o ácidamente ingenuo. Si le queda mejor, llámese ingécido.
Si algún día quiere escribir versos de amor abuse de su inocencia, como se verá en este ejemplo:
Estoy tan solo y triste desde que te fuiste
que me siento como un pájaro sin alpiste
. (Poema popular)
Puede también utilizar sus capacidades corrosivas y escribir versos de desamor...
Si de tanto que te quiero
quieres que te quiera más
todo el amor que te tengo
se me ha salido de un pedo por atrás
. (Poema popular)
La crítica social se puede hacer de la siguiente manera:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es espectáculo,
y los espectáculos sueños son
. (Juan Carlos Gutiérrez jugando a ser Calderón de la Barca)
Las odas al consumismo pueden tomar la siguiente forma de numeración, pero sólo si existe la ácida intención de burlarse de los sistemas que imponen el conteo como modus vivendi; si usted logró este efecto de manera voluntaria, considérese Infrahuevón. En caso contrario usted sufre del efecto Broncolín:
Extracto de propóleo, saúco
Eucalipto y gordolobo... Mirra
Poleo, Regaliz
Palo mulato, Guaje
Vitamina C y
Miel de abeja
. (Roberto Visantz jugando a ser el novel Broncolín)
4.- Más juegos: Juegue al ignorante. Esto le dará elementos para sorprender a todos. El silencio, que siempre es tomado como una señal inequívoca de estupidez, es la mejor arma del Infrahuevón para demostrar su conocimiento. Al hacer mutis, usted aprovechará para rumiar (verbo tan delicioso y asociado a los Infrahuevones) ideas y jugar después. Calle cuando vea una mala fotografía o un performans planeado. Sea espontáneo por sobre todas las cosas. Eso sí, nunca prefiera jugar al intelectual; entre serlo y hacerlo existe una delgada línea que una vez cruzada es muy difícil regresar.
5.- Alquimia: Cual químico, experimente con su narrativa, la cual, por cierto, será su vehículo de expresión. Sírvase de ella para expresar sus motáforas, posturas filosóficas, chistes cortos, críticas sociales, similares y conexos. Utilice el dominó como a usted mejor le plazca, cualquier cosa que esto signifique. Altere las estructuras, juegue a que usted es Cortázar, Calvino, Cervantes, Quevedo, Borges, Artl, Foucault, Zizek, Bataille, Borbolla, Kundera, la persona que escribe la nota roja, las instrucciones de cualquier producto y la información nutrimental del cereal que desayuna. Mézclelos en un crisol y agite antes de usar. Sólo así el Infrahuevonismo será digno de receta de cocina. Recuerde que la literatura es un juguete rabioso capaz de ser utilizado a su conveniencia. Juegue, juegue, y juegue más, porque la escritura, mas que un oficio, es una actitud. Ahora sólo utilice las palabras mágicas y será usted un escritor. No olvide tener su varita lista para el aquelarre. Salacadula, chalchicomula, bi bi di ba bi di bu. Siete palabras de magia que son bi bi di ba bi di bu...
28 de octubre de 2006
Cada vez que quiero escribir me sale espuma por la boca
O algo por el estilo decía el señor Gustavo Sainz, mejor conocido por todos como el padre de la novela de la onda. En una situación similar me encuentro en estos momentos. Y no es que sea el padre de algún tipo de movimiento literario, sino que me está costando demasiado trabajo mantenerme al día en cuanto a escritura se refiere.
Alguien me comentó que esto se debe a que en estos días tengo la cabeza ocupada en lo que será mi primer novela. Sin abundar en detalles, para evitar posibles plagios, estará inscrita dentro del Infrahuevonismo en su veta experimental. Su título será El choque y lo más probable es que llegue a sus manos a partir del 2008, bajo el sello de Rumiante editores.
Otra de las posibles causas para esta imposibilidad de la escritura es que en estos días no he podido dejar de pensar en la muerte de mi bisabuelo. Justo en este instante es algo que me perturba demasiado la mente. Aunque claro, ya con la cabeza serena y los consejos de Paola y Saray, en estricto orden alfabético, he llegado a la decisión de cerrar el ciclo dedicándole mi proyecto.
Otra de las novedades que han acontecido esta semana es que ya no tengo trabajo. Esto puede que impida mi llegada a España el año que entra, aunque tal vez sea lo mejor. A pesar de escuchar reclamos de lo mal que vivo mi vida y de la falta de planeación de mis proyectos, ya tengo el cronograma de El choque, motivo por el cual es menester dejar de lado los estudios en Europa y el trabajo, al menos en esta parte de mi vida. La posibilidad de viajar está ahí y lo mejor es que no iré solo. Ahora todo depende del gobierno del estado y los resultados de las becas el tres de noviembre.
P. D. Vivan los auténticos performans, esos que son espontáneos y callejeros, esos que no se realizan en un museo y que no imprimen dos mil volantes para anunciar tan mentado evento. Viva la creatividad de aquel que en el tren ligero lame el tubo sólo por que se le antoja representar el sadismo de una sociedad dominada por la tecnología.
30 de octubre de 2006
Sobre el suicidio considerado como una de las más estúpidas artes
Si bien sabemos que existen demasiados tabúes en torno a la palabra suicidio, hoy me encantaría hablar de la veta estúpida de este milenario acto. No es que me burle de aquellos que han tomado la decisión de jugar a dios y quitarse la vida, pues he llegado a la conclusión de que jugar este juego es uno de los actos más interesantes que puede realizar el ser humano. Por eso, y porque la literatura finalmente se trata de jugar, es que cuando escribo me siento dios.
Retomando el tema del suicidio he de comentar que hay algunos casos dignos de comentarse, como el de Sócrates, por ejemplo, quien murió bebiendo la cicuta por una acusación injusta para nosotros, pero justa según las leyes atenienses de la época. También existen los “suicidios” como el de Kurt Corn Flakes, quien sorpresivamente pudo dispararse y escribir un mensaje después de una sobredosis de heroína. Y uno de los que menos he entendido es el de la novela La tumba de José Agustín. Si bien no queda claro que Gabriel se pegue un tiro, al menos es lo que parece (aunque también dicen por ahí que no hay que fiarse de las apariencias, aclara mi inconsciente mientras se apodera de mis manos y escribe lo que le pega su regalada gana).
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Marina dijo que tenía ganas de aventarse a las vías del tren ligero. Inmediatamente pensé en aquel cortometraje animado que hace no muchos años era común ver en el canal del estado (antes que gobernara el PAN), e, invadido por un profundo sentimiento de hueva le dije que pensara en una forma más original de quietarse la vida. Así, mientras viajábamos utilizando tan eficaz arma de muerte, digo, instrumento de transporte, descubrimos que el hombre, en su afán por matarse, ha agotado casi todos los caminos posibles del suicidio.
Por fortuna, Cosmopólitan o Quo, que para efectos prácticos son lo mismo, llegaron al rescate, pues alguna vez leí (y no me digan que no, todos han leído Cosmopólitan alguna vez en su vida, y si no, sé que lo harán) que en una competencia por saber quien era capaz de consumir más refresco, los tres primeros lugares murieron por intoxicación de gas en la sangre. Así, la próxima vez que decida jugar a dios, beba Coca-Cola Enjoy it y muera en la comodidad de su hogar.

jueves, 2 de noviembre de 2006

23 de octubre de 2006
La vida me da sueño
Hace aproximadamente 36 horas con 12 minutos y quince segundos que no duermo. No es que la paranoia comience a afectarme. Ni siquiera le pongo atención al segundero que taladra mis oídos por sobre el ruido del motor diesel del transporte público. Y a pesar de las voces dentro de mi cabeza que claman por un poco de café, sé que todavía tengo algunas cosas más que hacer.
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Ayer platiqué con Calderón, pero de la Barca. Trataba de hacerle entender que Freud, con ayuda de los textos de su colaborador Otto Rank, decía, textualmente, que “un héroe es quien valerosamente se alza contra su padre y le vence al fin.” Sin saber quién era el famoso Freud que tanto le mencionaba, acordó conmigo que Segismundo, el de La vida es sueño, finalmente derrota a su padre, ya que nunca hace lo que el rey progenitor tanto teme: tiranizar al pueblo.
Le dije también que Segismundo era un filosofazo de primera línea, ya que resume en unos cuantos versos algunas posturas de la vida. Desgraciadamente tuve que oponerme a eso de que la vida es sueño. Tal vez el sueño de otros pero nunca nuestro. Así fue como el otro sabio filósofo, de televisivo nombre, supo embaucarnos y hacernos caer en su jueguito, transformando y alterando a diestra y siniestra ritmo y rima en calderonianas líneas en un nuevo poema que dice más o menos así:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es espectáculo,
y los espectáculos sueños son.