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domingo, 28 de junio de 2015

Un universo cerrado

28 de noviembre de 2014
Un universo cerrado
  • Toda obra está supeditada a La Obra. Así, cada obra anticipa o anuncia lo que vendrá.
  • Proyecto ambicioso si se delínea afortunadamente. Es una forma de atar todas las inquietudes a un solo tema. Ambición quijotesca.
  • Descartar una ambición "a lo Balzac." No se trata de escribir la gran novela humana, sino de crear un universo amplio en personajes, pero cerrado y constreñido en su propio eje.
  • La escritura es el pretexto sin que el medio importe: cómic, novela, cuento, guión.
  • Crear retos personales. Escribe una historia atado al rigor de cierto formato.
  • El formato es una inspiración. Esta idea surge de otros formatos: Will Eisner y su Contrato con Dios, Quentin Tarantino y su universo, George Lucas y su aparente desorden narrativo en Star Wars, o el universo cinematográfico de Marvel Cómics.
  • La afortunada coincidencia: los ejemplos de esta idea vienen del guión. El cómic, el teatro, el cine y la tv son formatos en apariencia rígidos que juegan con este concepto.
(Notas extraídas de mi libreta de proyectos personales)

lunes, 16 de julio de 2007

10 de mayo de 2007
Infrahuevonismo
Posdata.- Puto el que lo lea
Los creadores de este Manifiesto son conscientes de las múltiples contradicciones incluidas a lo largo del escrito. Entre las posibles justificaciones se encuentran las diferentes fechas en que fue redactado, siempre bajo los influjos del alcohol. Conscientes de que en el camino se perdieron interesantes proyectos como la teoría de la antintertextualidad, redactada en una servilleta de cantina, los Infrahuevonistas prometen llevar a cabo las ideas que permanecen en la mente de sus colaboradores y trabajar en la perfección y corrección estilística y estética de sus escritos. Con excepción del Manifiesto, porque nos da Hueva.
Chorum Dei. (del latín “Choro del Señor”)
1 de mayo de 2007
Posfechados

A petición de la comunidad Infrahuevona, ofrezco aquí los dos últimos capítulos del siempre inconcluso Manifiesto Infrahuevón...
28 de enero de 2007
Infrahuevonismo
Capítulo VIII.- El recuento de los daños
Después de mucho cavilarlo, el Infrahuevonismo en general ha decidido que no le sienta bien el sectarismo. Éste ha sido el motivo por el cual decide aceptar entre sus filas a toda clase de intelectuales en potencia. Si el manifiesto habla en todo momento desde el punto de vista de la narrativa es porque sus insignes redactores practican dicha actividad, aunque tienen, hay que aclararlo, inclinaciones hacia las artes plásticas, la música, la poesía, el teatro, el cine e incluso el performans.
La única condición que se le (im)pone a todo aquel que pretenda asociarse a esta especie de secta es que tome conciencia, en la medida de lo posible, que lo último que se busca es la belleza por accidente, pues, retomando a Kundera, ése será el fin del arte. Para evitar tan apocalíptica visión, se propone a los futuros Infrahuevonistas, conozcan las reglas de la actividad que realizan. Sólo así, y con algunos prácticos conocimientos de semiótica, retórica y estética, evitarán que la obra sea buena a pesar del creador mismo.
15 de febrero de 2007
Infrahuevonismo
Capítulo IX.- Una última diatriba dirigida a los malos poetas
El único poeta que sirve es Poett, pues no sólo limpia y desinfecta los pisos de su casa, sino que además huele bien. Se aleja de las malas influencias y no esta plagado de metáforas malogradas, repeticiones ad nauseum y absurdos etcéteras que de nada serviría enunciar aquí y ahora.
Se cree, eso sí, y firmemente, que la poesía no ha muerto. Vive en nuestros corazones y anda de parranda acompañada por los ritmos y rimas transgresoras del reggaeton.
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Nace el Infrahuevonismo. La única intención auténtica de todo este desmadre es promover la inquietud de otros hacia la cultura. Se trata de trabajar. De evitar la belleza por accidente. De prescindir de celos y palabrerías de odio que no llevan a ningún lado. El manifiesto y la postura son crear calidad...

jueves, 30 de noviembre de 2006

14 de noviembre de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo VI.- En el cual se insiste que la narrativa rifa sobre la poesía y se crítica el efecto Broncolín con una serie de ejemplos prácticos
Es digno de nuestra admiración notar que ahora los poetas se fabrican en grandes tirajes con las mismas características. Por supuesto que no es bueno generalizar, porque existen las gratas excepciones que confirman que la poesía aún vale la pena. No los menciono porque este espacio no es una pasarela literaria y para que aquellos cuyos nombres no aparezcan en este listado no se sientan ofendidos. Poetas susceptibles.
La intención de este capítulo, de otros anteriores y puede que también de algunos posteriores, aclara tan insigne redactor, es deshacer a la poesía para de esta forma enaltecer a la narrativa por sobre todas las cosas. Recordar en este momento que el Infrahuevón narra antes que pintar, fotografiar, performansear o enumerar, como a manera de burla he hecho todo lo anterior a lo largo de toda esta historia.
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El insigne Broncolín sigue haciendo mella en las nuevas generaciones. Nos invade cual cáncer, contaminando las letras con textos que inician con una abusiva repetición de palabras (igual y no son tantas pero me encanta la hipérbole) como se cita en este ejemplo:
Sólo, sólo, sólo...
Veamos este otro:
Pasos, pasos, pasos...
Pasos sobre la azotea,
Azotea que cubre mis pasiones...
Ad nauseum.
Otro desperfecto de esta triste manera de escribir poesía es la repetición de la misma metáfora malograda durante muchos versos. Esto hace que el poema se parezca a la lista del supermercado o la receta antes citada del dichoso Broncolín y se vuelva tan mundano como mis pelotas. Citaré, al igual que mi amigo Roberto Visantz, a otro miembro de la cofradía repetitiva:
terciopelo de uvas
felina de ojos libremente verdes
fiera de mirada tierna y amenazante
dulce ebria a un lado de la cama
con una botella en la boca
y los ojos de odio de ola retenidos
triste asueto
feliz chiquilla y loca amante
bailarina de tap que nunca cultivó
el movimiento
pero sí la sonrisa y el alma
jugadora de billar de los cielos
toxicómana celestial
suicida de las causas y los ríos
[Marco Antonio Gabriel. Antes de Dormir. Núm. 4. Septiembre, 2005. Pág. 5.]
Las malas figuras son también parte de esta poesía. Me remito al siguiente verso, recordado más que nada por la profundidad que lo inspiró:
Escrito con ese de sabroso...
Y este otro, igualmente digno del Archivo General de la Nación (o sea, la basura):
Llueve, ¡Chispas! Relampaguea ¡Rayos! [Blanca Lucía Batís Torres]
Arreola dijo alguna vez que la poesía perfecta no existe. Haciendo un etílico símil, comentó que en todo caso, la obra perfecta se da en la mente del escritor, pero que una vez hecho el escrito puede alcanzar, cual alcohol de caña, un nivel de 96°. Para nuestra mala suerte tenemos la desventaja de vivir en estos tiempos de poesía adulterada y rebajada que nunca alcanzará el propósito lúdico de jugar con el lenguaje. Por eso estamos como estamos.
15 de noviembre de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo VII.- De la misión de difundir este manifiesto y otros sucesos dignos de ser mencionados
La historia del Infrahuevonismo bien podría semejarse a la de los evangelios. De hecho no distamos mucho de ser una asociación religiosa. Para ser Infrahuevón se requiere de un acto de fe y la suficiente lucidez como para aceptar las condiciones que se exigen vía la buena voluntad de sus asociados.
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Yo platico con Dios. Lo nombro de diferentes maneras que significan lo mismo: Alá, Yahvé, Elohim, Krishna, Etcétera. Su misión de Dios Padre es supervisar que todo salga de acuerdo a su Plan Universal. Roberto Visantz, Dios Hijo, es el Infrahuevón que todos llevamos dentro. Mientras él habla y habla y sigue y sigue y dura más que los demás, sus evangelistas se dedican a transcribir sus enseñanzas intercalando datos que a ellos les parecen pertinentes.
La misión de todo Infrahuevonista es salir a recitar la palabra del señor acompañado únicamente de sus textos. Parafraseando a Marcos, el guerrillero, no el evangelista: Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas: aquel a cuya mano se acerque este manifiesto que lo haga pasar a todos los hombres de esos pueblos...

viernes, 10 de noviembre de 2006

9 de noviembre de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo V.- Que trata de retomar el hilo que dejó después de ser víctima de la hueva, y otras increíbles historias relacionadas con la redacción de tan insigne manifiesto
Verbo era al principio. La redacción de la postura crítica y artística de los Infrahuevones empezó como un juego que está a punto de terminar en realidad. Era al principio el verbo, me corrige el bíblico exegeta Pepe Grillo después de comprobar que al principio era el verbo y no la conjunción o el sustantivo. Lo regaño por interrumpir mis labores y él, a manera de disculpa, me recuerda que en este manifiesto todo es cuestión de preferencias.
1.- Prohibido prohibir: Un manifiesto nunca debe decir qué es valido y qué no lo es. Un manifiesto es una invitación a que otros se agreguen a su movimiento. Un manifiesto invita a la crítica y al juego.
2.- Lúdico: En caso de que usted, poeta o novelista, por qué no, ensayista o cuentista y mejor aún, islámico o católico, prefiera seguir el largo y sinuoso camino del Infrahuevonismo, le recordamos que, de preferencia, sus obras deben estar rodeadas de un aura de juego. Juegue con las palabras, con la estructura, con otros textos: tóquelos, manipúlelos, deconstrúyalos. Hágalos suyos si así lo prefiere.
3.- ¿Acidez o ingenuidad? El Infrahuevón ácido prefiere narrar. Aunque sabe que no es el medio donde mejor se desenvuelve, en un abuso de ingenuidad escribirá poesía. Usted preferirá ser ingenuamente ácido o ácidamente ingenuo. Si le queda mejor, llámese ingécido.
Si algún día quiere escribir versos de amor abuse de su inocencia, como se verá en este ejemplo:
Estoy tan solo y triste desde que te fuiste
que me siento como un pájaro sin alpiste
. (Poema popular)
Puede también utilizar sus capacidades corrosivas y escribir versos de desamor...
Si de tanto que te quiero
quieres que te quiera más
todo el amor que te tengo
se me ha salido de un pedo por atrás
. (Poema popular)
La crítica social se puede hacer de la siguiente manera:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es espectáculo,
y los espectáculos sueños son
. (Juan Carlos Gutiérrez jugando a ser Calderón de la Barca)
Las odas al consumismo pueden tomar la siguiente forma de numeración, pero sólo si existe la ácida intención de burlarse de los sistemas que imponen el conteo como modus vivendi; si usted logró este efecto de manera voluntaria, considérese Infrahuevón. En caso contrario usted sufre del efecto Broncolín:
Extracto de propóleo, saúco
Eucalipto y gordolobo... Mirra
Poleo, Regaliz
Palo mulato, Guaje
Vitamina C y
Miel de abeja
. (Roberto Visantz jugando a ser el novel Broncolín)
4.- Más juegos: Juegue al ignorante. Esto le dará elementos para sorprender a todos. El silencio, que siempre es tomado como una señal inequívoca de estupidez, es la mejor arma del Infrahuevón para demostrar su conocimiento. Al hacer mutis, usted aprovechará para rumiar (verbo tan delicioso y asociado a los Infrahuevones) ideas y jugar después. Calle cuando vea una mala fotografía o un performans planeado. Sea espontáneo por sobre todas las cosas. Eso sí, nunca prefiera jugar al intelectual; entre serlo y hacerlo existe una delgada línea que una vez cruzada es muy difícil regresar.
5.- Alquimia: Cual químico, experimente con su narrativa, la cual, por cierto, será su vehículo de expresión. Sírvase de ella para expresar sus motáforas, posturas filosóficas, chistes cortos, críticas sociales, similares y conexos. Utilice el dominó como a usted mejor le plazca, cualquier cosa que esto signifique. Altere las estructuras, juegue a que usted es Cortázar, Calvino, Cervantes, Quevedo, Borges, Artl, Foucault, Zizek, Bataille, Borbolla, Kundera, la persona que escribe la nota roja, las instrucciones de cualquier producto y la información nutrimental del cereal que desayuna. Mézclelos en un crisol y agite antes de usar. Sólo así el Infrahuevonismo será digno de receta de cocina. Recuerde que la literatura es un juguete rabioso capaz de ser utilizado a su conveniencia. Juegue, juegue, y juegue más, porque la escritura, mas que un oficio, es una actitud. Ahora sólo utilice las palabras mágicas y será usted un escritor. No olvide tener su varita lista para el aquelarre. Salacadula, chalchicomula, bi bi di ba bi di bu. Siete palabras de magia que son bi bi di ba bi di bu...

domingo, 3 de septiembre de 2006

10 de agosto de 2006
Infrahuevonismo

Capítulo I.- Que trata de definir el movimiento y sus orígenes
En una época en donde los manifiestos son algo que han pasado por completo de moda y, peor aún, en donde el arte en general se encuentra en un constante estado de agonía, surge un nuevo movimiento (aunque no sabría decir si de vanguardia) con manifiesto preparado y toda la cosa.
Esta “novedosa” idea, la cual no se veía en México desde el manifiesto del crack, hace diez años aproximadamente, surge de la mano de Don Omar, el cual, apunto, nada tiene que ver con el reggaeton. Recordará usted, apreciable y atento público, que en este espacio ya había tenido la oportunidad de hablar de él, sólo que en su momento, olvidé mencionar la claridad de sus ideas.
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El Infrahuevonismo surge como una necesidad de reunir, bajo una sola bandera y movimiento, a toda la comunidad artística intelectualoide de Guadalajara, su base de operaciones, para empezar. Quizá algún día exista la nación Infrahuevona, regida por Don Omar, quien tendrá, en el supuesto, el nombre de El General.
La pregunta obligada es ¿por qué reunir a todos bajo una misma bandera? Los antecedentes y las condiciones están prácticamente dados. Guadalajara, que en este año 2006 es la capital latinoamericana de la cultura (no quiero ni saber como se encuentran por otras latitudes), reúne a una gran cantidad de artistas que se ocupa de no hacer nada. Plagados de fotógrafos, performanseros (los cuales en todo caso son representantes de algo que aún no puedo definir qué es), músicos, pintores, escritores y anexas, faltaba un movimiento que diera a conocer a toda esta fauna de artistas que, pudiendo salir del terruño a buscar oportunidades de crecimiento artístico, se encuentran demasiado ocupados haciendo absolutamente nada.
11 de agosto de 2006
Infrahuevonismo

Capítulo II.- De cómo Bartleby el escribiente fue el primer Infrahuevonista
Cuando tuve la oportunidad de leer uno de los cuentos más significativos del autor de Moby Miembro, Herman Melville, quedé inmediatamente prendado de él. El texto en cuestión es “Bartleby, el escribiente”, en la versión traducida y prologada por “José Luis Borgues” (Fox dixit).
La vida de Bartleby se resume en el hacer de la nada; preferiría no hacerlo, es la frase que resume su actitud ante el mundo. Precisamente los Infrahuevonistas, por elección propia, han renunciado al mundo y se entregan a la tarea de no hacer nada. Claro, existen incongruentes que no saben lo que hacen. Entre los más patéticos están los que observan como crece su abdomen o quienes se sacan la pelusa del ombligo. Ese tipo de personas desprestigian al movimiento y van en contra de los sagrados principios del Manifiesto Infrahuevón.
Los Infrahuevonistas, recogiendo la experiencia bartlebyana, creemos que en este mundo todo es cuestión de preferencias. Preferiría no hacerlo. Es cierto que existe el ala radical del movimiento, la cual quiere, y no prefiere, ser parte de “algo.” Es entonces, repito, cuestión de preferencias castrar al mundo con nuestra perenne inmovilidad, pensando que con ello podremos cambiar el panorama artístico del mundo.
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Si usted, querido lector, prefiere conocer el tan mentado Manifiesto, siga al pendiente de esta Infrahuevona columna, en el mismo Infrahuevón lugar, a la Infrahuevona hora que usted prefiera.
12 de agosto de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo III.- Una síntesis del Manifiesto Infrahuevón
La Duquesa llegó a las cinco. A pesar de su puntualidad, Cortázar, Breton y Valery aún no han dado señal de acuerdo. Ella no sabe que hacer, y en un arranque de lucidez decide abandonarlos e irse con sus amigos. Ahí están Omar, Manuel y Juan Carlos. Ellos, que tampoco han logrado acuerdo alguno, le evitan la pena de decirle la hora conveniente para llegar.
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Dado que todavía no existe el tan mentado manifiesto, preferí platicarles de la duquesa. Al menos es mejor que escribir como el novel Broncolín. Sobre cuándo se redactará nuestra postura artística podrá usted enterarse otro día. Le pido siga pendiente. Lo único que puedo adelantarle es que por el momento su adición al Infrahuevonismo será gratuita. En caso de volvernos un movimiento de élite, y si usted lo prefiere, le exprimiremos el bolsillo.
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Prefiera no alabar a los guitarristas de blues que exageran sus muecas al tocar. En caso de ser poeta, recuerde que el poema no es una enumeración de acontecimientos, situaciones u objetos, por lo cual, de preferencia, evite hacerlo. Lo único que casi no nos importa son sus preferencias sexuales.
13 de agosto de 2006
Infrahuevonismo
Capítulo IV.- Que trata de mi completa adición al Infrahuevonismo
[Con el tráfago del tiempo se perdió la parte sustancial de este capítulo. Por fortuna, un gran grupo de filólogos e historiadores decidieron ayudar a la restauración de tan valioso documento. En consenso, llegaron a la conclusión de lo que el autor trató de plasmar en estas líneas. El resultado de su arduo trabajo es el siguiente.] El día de hoy preferiría no escribir. Seamos congruentes.